lunes, 26 de febrero de 2024

Relatos:

 EL FALSO ALMA DE CHATO VIDAL 

Omar Llanos Espinoza

Las noches lóbregas e intensas lluvias en los pueblos andinos dan motivo al relato de una serie de ocurrencias del hombre y sus circunstancias, de almas y aparecidos, de personajes singulares entre la bohemia y los amigos de siempre.

CHATO VIDAL EN HUALLANCA

Alfonso “Chato” Vidal Gonzales, natural de Ancash, fue un gran músico y compositor; llegó a Huallanca por la década de los años 30 del Siglo XX, donde formó una banda de músicos con muchos discípulos, luego radicó en La Unión (Huánuco).

PALLO MEJIA EL GRAN AMIGO

Como todo músico, Chato Vidal era bohemio, amiguero, siempre visitaba Huallanca porque tenía buenos amigos y aficionados la música, entre ellos, Pablo Mejía Castro, conocido como “Pallo Mejía” (sastre y músico).

Chato Vidal siempre llegaba a la casa de “Pallo”, muchas veces pernoctaba, pasaba varios días en Huallanca compartiendo con sus mejores amigos, sin retornar a La Unión.

FALSA NOTICIA

En cierta oportunidad, era temporada de fuertes lluvias y el aumento del caudal de los ríos en toda la zona; hechos naturales que preocupaba a las poblaciones por el peligro de huaycos, inundaciones e interrupciones de los caminos.

 En esos días de intensas lluvias la noticia en La Unión era que, “a Chato Vidal se lo llevó el río”; suponían así porque hace varios días no retornaba a su casa. Los familiares estaban desesperados y pensaban en lo peor al ver que no encontraban en ningún lugar; todo porque nuestro personaje como bohemio y amiguero se pegaba unas “encerronas de amanecida” sin pensar en la preocupación de sus seres queridos.

 PENA POR CHATO

La novedad de la desaparición de Chato Vidal llegó a Huallanca, preocupando, de igual forma, a sus amigos y discípulos más entrañables, los comentarios más funestos se urdían de varias formas; al punto que ya pensaban que era difunto y el cuerpo llevado por el río. Uno de los más apenados con ésta triste noticia era su amigo Pallo Mejía.

FALSO ALMA

Una de esas noches lluviosas, Pallo y su esposa doña Rosalía “Llusha” Ñivín, ya en cama, comentaban el triste final de su gran amigo. En esos instantes, tocan la puerta en forma incesante, contesta Pallo: ¿Quièn?, ¿Quién es?, y luego se escuchó una voz de la calle: “…Yo, Pallito, Pallito, por favor ábreme la puerta…”. Entonces Pallo, se sorprende al reconocer la voz de su amigo, y le dice a su esposa: ”… Pobre Chato, su alma ha venido a despedirse…”; ambos estaban sorprendidos.

NO ES EL ALMA, ES CHATO EN PERSONA

 Y el famoso Chato que escuchó a su amigo, dijo: “…Pallito, Pallito, no es mi alma, soy Chato en persona, estoy vivo, por favor ábreme la puerta…” ; entonces, Pallo reaccionó, pensó dos veces y salió hacia la puerta, efectivamente, era Chato Vidal en persona, vivo, en plena lluvia, mojado y embriagado, se abrazaron los amigos de antaño; Pallo y doña Llusha le dieron posada y las atenciones requeridas, y el reconfortante rico “shinguirito” (licor medicinal).

VIVITO Y GOZANDO

Chato comenzó a relatar su aventura: Simplemente estuvo con sus amigos libando varios días entre La Unión y Huallanca; sin saber que sus familiares y amigos ya le daban por muerto y desaparecido. Al día siguiente, ya repuesto, con la respectiva “curada de cabeza”, retornó a La Unión vivito y coleando como si no hubiera pasado nada.

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El relato original es del Prof. Raúl Llanos Picón, amigo de ambos personaje - 1985.

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Edición N° 133 – 16/02/2024

Omarlle2020@gmail.com