viernes, 28 de abril de 2023

Crónica:

            LOS PUEBLOS DE HUASHAHUAGTA

Omar Llanos Espinoza

Huashahuagta, vocablo quechua compuesto: huasha=más allá, huagta=espalda; más allá o a la vuelta de…  “Huashahuagta” o “huashahuagtinos” eran apelativos muy peculiares en el Huallanca antiguo para distinguir a los pueblos y personas que procedían del lado occidental de la Cordillera Huallanca, en la vertiente del Pacífico.

 CORDILLERA HUALLANCA

En el lado sur de Huallanca (Bolognesi-Ancash), en la parte alta se ubica la Cordillera Huallanca; desde Cuncush, Ishpag, Puntahuayi, Chaupijanca, Matash, Chuspi y sigue la cadena de montañas y nevados hasta el abra de Yanashallash y Pucarraju; que sirven de límite natural entre Huallanca y los pueblos vecinos de Pocpa, Llamac, Pacllón, Huasta, Aquia y Chiquián.

La cordillera Huallanca es la línea divisoria de aguas, el lado occidental el río Pativilca que desemboca en el Pacífico; en el flanco oriental están los afluentes del Vizcarra que pasan por Huallanca, cuyas aguas van a dar al Marañón, de la hoya del Atlántico.

POR CAMINOS DE HERRADURA

Cuando Huallanca aún no tenía carretera de salida a la costa, los antiguos huallanquinos trajinaron sobre acémilas, atravesando el abra del nevado El Burro en Azulmina, otros por la ruta de Ishpaj y Cuncush, por caminos de herradura, para llegar a los distritos de Pacllón, Huasta, Aquia y Chiquián, a sus anexos de: Llámac, Pocpa, Mahuay, Pomapata, La Merced, Quero, Pachapaqui, Tallenga, Racrachaca, Pacarenca, Carcas, etc.

HUASHAHUAGTA O HUASHAHUAGTINOS

Huashahuagta era una denominación muy acertada para distinguir a los pueblos vecinos y hospitalarios de la provincia de Bolognesi; de ganaderos, agricultores y artesanos; de músicos con sus bandas y orquestas, con su característico poncho habano a rayas; los hombres de “la vuelta”, del otro lado de la cordillera.

USHACANCHACHO, HUAYNO, VINO DE HUASAHAHUAGTA

Por los años 50 y 60 del Siglo XX llegaban a Huallanca para las fiestas de julio, las bandas de músicos de Hushahuagta, integrantes con sombrero de paja, poncho habano y llanqui, atravesaban por el abra del nevado El Burro, a pie o a caballo, con sus instrumentos en talegas o costalillos de harina; interpretaban huaynos al estilo de Cajatambo, Oyón y Bolognesi. En los años 70 ya escuchamos ese huayno que indentifica a Huallanca “Ushacanchacho” por la Banda de Mangas que trajo el caporal de la fiesta los Negritos, Félix Justiniano Calixto, el recordado “Pishquero”; también llegaban orquestas de cuerda y viento para las fiestas de los carnavales, como el violinista Nolberto Huaranga de Llámac se quedó en Huallanca.

CABALLOS DE PASO

Eran famosos los caballos de paso de Huasta y Aquia, llevaban a Huallanca para exhibición-venta, buenos ejemplares, y también ofrecían adherentes con sus accesorios de plata y níquel para la caballería, monturas, alforjas, ponchos y sombreros de paja.

ARREANDO GANADO

Los antiguos huallanquinos trajinaron por caminos de herradura arreando ganado vacuno, ovino y caballar con destino a la costa. Partían de Huallanca por la ruta de Azulmina, bordeando la laguna de Aguashcocha, ascender hasta el abra del nevado El Burro (4800 msnm), luego descender al otro lado de la cordillera, por Pampa de Cara, Pachapaqui, Tallenga, subir por Uranyacu, Villanueva, San Miguel, Mojón hasta Conococha; luego en carro a Barranca, Huacho Lima. En toda la ruta había el espíritu solidario de los pueblos, brindaban hospedaje para los sufridos arrieros, corrales y pasto para las acémilas.

LLUVIA HUASHAHUAGTINA

Los antiguos huallanquinos decían que en Huallanca hay tres tipos de lluvia, de acuerdo a su procedencia e intensidad: Lluvia Conchucana (Huari), Lluvia Tinterilla (Dos de Mayo) y Lluvia Huashahuagtina (Bolognesi). Es preciso resaltar que la lluvia huashahuagtina procede de la cordillera Huayhuash, de Chonta, Queropalca, de la cordillera Huallanca. Es una lluvia con fuerte tempestad que anuncia con rayos y truenos, lluvias, granizos y nevadas; pero la frecuencia de las precipitaciones pluviales son conocidas. Decían los arrieros que, ésta lluvia es más tranquila como los hombres de Bolognesi, los huashahuagtinos, de gente amable y hospitalaria.

COLONIA HUASHAHUAGTINA

Hay familias procedentes de los pueblos de Huashahuagta están asentadas en Huallanca, como: Valderrama, Cano, Aldave, Vásquez, Jara, Gamarra, Callupe, Márquez, Valenzuela, Palma, Huaranga, Ocrospoma, Padilla, Damián, Ramírez, Tafur, etc.; dedicados a la ganadería, comercio, en las minas, y un buen grupo como docentes en las instituciones educativas. Muchos de ellos están considerados como “Marcamashash” o yernos del pueblo.

 LA AMISTAD POR SIEMPRE

Huallanca y los pueblos de Bolognesi, de Huashahuagta, mantienen una amistad de antaño, desde los ancestros que tuvieron la necesidad de atravesar la cordillera para mantener el intercambio social y económico; ambos de vocación ganadera, de pueblos hospitalarios; antes por caminos de herradura, hoy por carreteras y la tecnología de la comunicación; ahora dentro de la misma provincia, la amistad será por siempre.

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Omarlle2020@gmail.com

 

sábado, 22 de abril de 2023

Literatura:

 Cuento:                                  

                       ÑATÍN MIRCAPA 

Félix Vargas Córdova (+)

En época no precisada, vivía en Huallanca un hombre muy aficionado a la caza, especialmente del venado; cuya carne era muy apreciada por su sabor agradable. Recorría uno y otros lugares próximos a la ciudad o lejano de ella, en busca de su presa, cargado sobre el hombro a su compañero infalible que para aquel entonces era una moderna escopeta. Mayormente frecuentaba irse de caza por la ruta de Azulmina unas veces, y otras, por Matash. Un buen día alistó su fiambre consistente en cancha, queso, charqui asado, coca, cigarro y aguardiente; éste último para contrarrestar el frío; el cigarro y la coca para cumplir con la costumbre de chacchar con el fin de satisfacer al “jirka”, personaje mítico, le permitiera encontrar con facilidad a su presa codiciada.

En una de esas correrías, el cazador se dirigió al cerro Azulmina ubicado aproximadamente a 5 km. de la población, se hiergue  como un celoso guardián en la portada  del fundo Matash. Luego de cumplir con el rito folklórico de chacchar y “obsequiarle” el cigarro y las mejores hojas de coca al “jirka”, comenzó sus acechanzas en busca del rumiante deseado, que no tardó en aparecer. La inocente víctima sin darse cuenta de la presencia de su enemigo, cogía tranquilamente su alimento. Aquel apuntó y de un certero disparo hizo rodar inerte a su víctima, sin presagiar la noche fatal que le esperaba.

Pocos instantes después se desató una tempestad con relámpagos, truenos y una lluvia torrencial que no paró hasta avanzadas horas de la noche. Para librarse de la copiosa lluvia, el cazador, se ubicó al pie de un peñasco, resignándose a pernoctar en su ocasional “alojamiento”, masticando sus hojas verdes de coca y fumando, y por ratos ingiriendo buenos sorbos de aguardiente para contrarrestar el intenso frío; pero el sueño pudo más que su deseo quedándose dormido profundamente. El sueño no fue como de costumbre, sino que se durmió para siempre, ya no despertó nunca más.

Mientras tanto, en Huallanca, sus familiares alarmados porque no había retornado el cazador, se organizaron para ir a buscarlo, pensando que algo malo había ocurrido. En efecto, llegado al lugar iniciaron la búsqueda; luego de rastrear la posible ruta que habría seguido el desaparecido, lo encontraron muerto. Acongojados por lo sucedido procedieron a trasladar el cuerpo inerte. Ya en la población, las autoridades le practicaron la autopsia correspondiente; grande fue la sorpresa de todos al percatarse que el difunto no tenía su hígado. Por lo que surgió la creencia de que “jirka” se lo había comido dicho órgano.

A partir de ese acontecimiento trágico se conoce al cerro con el nombre de Ñatin Mircapa “fiambre de hígado”; pues se cree que se lo sacó para su alimento o fiambre, como castigo al furtivo cazador que estaba exterminando “sus animales” que tenía en ese lugar.

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N.R: Este relato fue redactado por Omar Llanos Espinoza, en base a un manuscrito entregado por el autor (1985) y las conversaciones personales sobre el pasado de Huallanca, más algunos cuentos y anécdotas muy interesantes. Don Félix Vargas falleció el año 2005.

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