miércoles, 25 de febrero de 2015

Yo opino:


Mensaje a la juventud huallanquina
Rolando Húbner Marcos Picón

Qué gusto tener que hablar de los jóvenes; juventud divino tesoro, decían muchos; hablar de los jóvenes es tratar de entender su entorno, su compromiso y responsabilidad con nuestro pueblo, porque de ellos es el Huallanca de hoy  y el del futuro.  La vida nos pone retos; algunos ganamos, en otros perdemos, pero siempre habrá motivos para celebrar, si asumimos nuestra responsabilidad y compromiso con nuestra sociedad; la llegada de un aniversario,  la familia, los sacrificios realizados, los amigos que se hacen presente, los retos superados, las metas alcanzadas, las tareas encaminadas etc.
Créanme que ustedes son privilegiados dentro de la sociedad; son privilegiados por su talento y su esfuerzo, son privilegiados por la mejor razón, por su propio valor, son privilegiados por haber nacido en esta tierra, son privilegiados por ser parte de la bonanza económica que le ha tocado vivir a nuestro pueblo; pertenecen a un mundo globalizado, donde los avances tecnológicos se dan a cada minuto.¡Corran el riesgo de ser exitosos!, corran el riesgo de vivir sus sueños.

El éxito no es hacer bien o muy bien las cosas y tener el reconocimiento de la sociedad ¡No!, no es una opinión exterior, es un estado interior, es algo que se siente dentro del corazón, es la armonía del alma y sus emociones que necesita del amor, la familia, las amistades, es el amor a esta tierra, es el sentirse más huallanquinos, es el indignarse con actos y hechos que manchan la imagen de un pueblo, cuidada por mucho lustros por nuestros padres, abuelos y quienes los antecedieron a ellos, el compromiso, la responsabilidad social y la integridad.

El éxito, en mi experiencia, se logra sirviendo a los demás, siendo útil a la sociedad ¡Sean útiles Ustedes!. El modelo socio-económico, nos ha hecho más individualistas, estamos olvidando la esencia de nuestro pueblo, de nuestra gente: del tuma, tuma, el hoy por t, mañana por mí, el préstame una tacita de azúcar, el llévale este platito de chicharrón al vecino para que pruebe. Hoy  está prevaleciendo el cuánto tienes, se ha privilegiado el tener sobre el ser, el consumir sobre el ahorrar, el ganar sobre la solidaridad y el cariño por nuestra gente y por Huallanca está quedando en el olvido. En la actualidad este comportamiento nocivo nos está destruyendo como pueblo y más; estamos destruyendo la hermosa tierra rica y generosa; nos estamos acabando los recursos naturales al tiempo que contaminamos el aire y los ríos; estamos desapareciendo nuestros nevados  fuente y sustento de la vida.

 Por lo que a todos los jóvenes les deberían surgir algunas preguntas ¿Cuál es mi responsabilidad?,  ¿Qué hacemos para cambiar?, ¿Qué clase de pueblo y de sociedad queremos? ¿Cómo cambiar de actitud? ¿Qué tengo que hacer?.  Y yo creo que ahí está el reto para los jóvenes, saber ¿Cuál es su responsabilidad y qué hacer? Hoy diría a los jóvenes: Tu responsabilidad primera es pensar, analizar, discernir, razonar, de manera tal que, entiendas tu entorno y el papel que te corresponde para rescatar los valores del Huallanca de antaño; pasar de la razón a la acción y hacer las cosas que se deben hacer, como se deben hacer. A eso se llama compromiso y responsabilidad social.
La vida es un teatro, unos pocos son los actores y la gran mayoría somos espectadores que juzgamos, criticamos, y muchas veces aplaudimos a los que viven, mientras algunos muren lentamente esperando su oportunidad para actuar y se pasan la vida diciendo “es que mi destino estaba trazado así”. Los jóvenes huallanquinos tienen que ser soñadores de un pueblo más grande y con oportunidades para todos.


 Nuestra sociedad no ha aprendido a trabajar por el placer de hacerlo, a aprender para poder crecer,  a amar simplemente por la dicha de dar amor, a contemplar la hermosura de un amanecer, de un atardecer o de un anochecer, no nos hemos detenido a contemplar una lluvia, el sonido de los ríos, ni el trinar de los pájaros, la sonrisa de un niño, ni tenemos la paciencia para escuchar la sabiduría de nuestros abuelos; hemos olvidado tantas cosas porque el hombre ahora para todo espera todavía una recompensa, y el éxito está en ser feliz con toda estas pequeñas cosas que, seguro con dinero no lo podrás comprar. Los jóvenes que necesita Huallanca son jóvenes con valores, con una inmensa responsabilidad social y con mucho cariño por nuestras costumbres, tradiciones, por nuestra fe,  con respeto por ese pasado glorioso.